Instalaciones deportivas en Edificios Protegidos

Los días 31 de marzo, 1 y 2 de abril tuve la suerte de poder asistir como integrante de bm2sport arquitectura y deporte al I Congreso Europeo de Infraestructuras Deportivas celebrado en Valencia y enmarcado dentro de las actividades programadas con motivo de su elección como Capital Europea del Deporte (2011).

De entre todas las ponencias presentadas destacaría, entre otras, dos que versaban sobre el Uso deportivo para la recuperación de edificios históricos. Fueron impartidas por los arquitectos Gonzalo Vicente-Almazán, la primera y Carlos Campos González y Carlos Payá Tenorio, la segunda, ambas en la jornada vespertina del Jueves, y encuadradas dentro del Bloque 2 – Infraestructuras de “Deporte para todos”.

Me parece muy interesante destacar que en las ciudades son cada vez más numerosos los edificios históricos que han dejado de usarse y pasan a formar parte de una bolsa de inmuebles que se podrían denominar como “protegidos pero olvidados”.

Por lo general, son edificios en los que es muy evidente su estado de deterioro y abandono, a lo que habría que añadir lo incierto de su futuro, ya que normalmente se encuentran tremendamente protegidos por las Ordenanzas Municipales, que habitualmente sólo permiten obras de conservación, acondicionamiento, restauración y consolidación, todas ellas sin alteración del sistema estructural, fachadas o los tipos de cubierta.

Una forma muy interesante de “recuperar” para la ciudad estos edificios protegidos es introducirles un Uso Deportivo. Así, se está creando un foco de atracción de personas, que a su vez conlleva la regeneración de esa zona de la ciudad, que se ha visto degradada por el abandono y todo lo que lleva consigo dicha situación. Aparece, por tanto, el Deporte como Revitalizador social y urbano.

Hay situaciones en las que el edificio se presenta de manera aislada. En otras, la mayoría, son grupos de edificios que forman un complejo. Tanto en un caso como en otro, presentan un sistema estructural basado en pórticos de gran altura y grandes luces que permiten y “aceptan” el Uso deportivo, añadiéndole un plus de grandiosidad a la actuación.

A modo de ejemplo se podrían citar la Rehabilitación del Antiguo Matadero como Centro Deportivo y Cultural “La Petxina” (lugar donde se ha celebrado el Congreso) y el Polideportivo “Juan Antonio Samaranch”, ambos en Valencia, que fueron los edificios sobre los que se centraron dichas conferencias.

A raíz de lo anterior, me vienen a la cabeza tres casos de edificios protegidos que han sido aprovechados para un uso deportivo mucho más cercanos: Uno de ellos, ya terminado y en funcionamiento desde hace años, el Centro Deportivo “Galisport”; otro, del que se habla continuamente en la campaña política previa a las elecciones Municipales, las naves de Renfe de San Jerónimo; y un tercero, el Mercado de la Puerta la Carne, todos en Sevilla.